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“Estamos Muy Agradecidos”: Por Unos Campesinos, Visas Americanas Ofrecen La Opción De Vacunarse

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Jose Martinez, residente de Cobden, Ill., recibe la primera dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech el 27 de febrero en una clínica móvil de vacunación patrocinada por la Iglesia Católica de St. Joseph.

Read this article in English here.

 

Un sábado reciente, unas camionetas blancas trasladaron a grupos pequeños de campesinos migrantes del huerto donde trabajaban al sur de Illinois hasta la Iglesia Católica de St. Joseph. Los trabajadores habían llegado días antes de México para el comienzo de la temporada de cultivo. 

 

Muchos asisten al servicio en español de St. Joseph durante sus largos meses de estancia en el pueblo rural de Cobden. Pero hoy día, vinieron a la iglesia, no para la Misa, sino para recibir su primera dosis de la vacuna del coronavirus.

 

La parroquia de la iglesia, la cual ha estado vacía y sin usar durante toda la pandemia, se había convertido en una clínica móvil para la vacunación. Los trabajadores se paraban entre otros residentes del área, que también eran elegibles para la vacuna en una cola larga, con distanciamiento social, desde la entrada hasta el estacionamiento de la iglesia.

 

Adentro, más de una docena de personal y voluntarios — del departamento de salud del estado y varias organizaciones locales que atienden a los campesinos — guiaban a la gente por el proceso de vacunación.

 

El objetivo de la clínica móvil es ayudarles a los campesinos a acceder a la vacuna. Ellos enfrentan muchos obstáculos, tales como falta de transporte, tecnología, y acceso a la información en sus idiomas nativos, dijo Karla Grathler, quien lidera el programa de salud campesina en Shawnee Health Service, el cual sirve a las comunidades del sur de Illinois.

 

“En lugar de que ellos vengan a nosotros, nosotros vamos hacia ellos”, dijo Grathler. “Creo que así es la manera más eficaz de servirle a esta población.”

 

Se espera que estos esfuerzos populares puedan traer la vacuna a estas poblaciones de difícil acceso y esto hará que el año 2021 sea menos devastador para los trabajadores agricultores. Desde el comienzo de la pandemia, cerca de un millón de trabajadores en granjas y plantas de procesamiento han contraído el virus, y por lo menos 9,000 trabajadores han muerto debido a él, según investigaciones en la Universidad de Purdue.

 

Muchos estados, incluyendo a Illinois, siguen la dirección del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades y dan prioridad los campesinos junto con otros trabajadores esenciales en sus planes de vacunación. Y en algunas partes del país, como Cobden, los campesinos se sienten aliviados después de recibir su primera dosis.

 

“Honestamente, la pandemia nos ha afectado mucho”, dijo Sergio Chavez, un campesino de 44 años. “Gracias al gobierno (de los EEUU) al que le importa esta vacuna. Gracias a Dios la hemos recibido.”

 

Las entrevistas con Chavez y los demás trabajadores de temporada se realizaron en español y luego se tradujeron para las publicaciones en inglés.

 

En una clínica móvil para la vacunación de la COVID-19 en Cobden, Ill, voluntarios revisan los niveles de oxígeno de la gente usando un oxímetro de pulso como parte del proceso de revisión. Christine Herman/Illinois Newsroom

Agradecido por tener acceso

En el huerto donde trabaja Chavez, él es uno de una docena de campesinos de Oaxaca, México, con visas temporales de trabajo H-2A. Chavez dijo que no conoce a nadie de Oaxaca que haya recibido la vacuna hasta ahora, y sin su visa, no estaría vacunado ahora. 

La fuerza laboral agrícola en los Estados Unidos es principalmente latina — una población que ha sufrido desproporcionadamente debido a la pandemia. Más de la mitad de todos los trabajadores de temporada contratados en los Estados Unidos vienen de México, el cual tiene el tercer número de muertos de la COVID-19 y ha tenido la implementación de la vacuna aún más lenta con sólo 2% de la población vacunada actualmente, en comparación con un 25% en los Estados Unidos.

 

“Tenemos la fortuna de haber venido a trabajar con una visa y por tener un gobierno al cual le importan las personas que vienen para trabajar en los campos”, dijo Jorge Feria, de 34 años, un trabajador invitado de Oaxaca. “Estamos muy agradecidos.” 

 

Jose Martinez estuvo aliviado que el pinchazo en su brazo izquierdo no le dolió para nada.

 

Martinez es originalmente de México y se instaló en Cobden hace más de 30 años. Trabaja temporalmente como operador de montacargas en una granja cercana. La mayoría de sus familia al sur de Illinois — incluido su esposa, hermano y sobrino — también son trabajadores agrícolas y han sido vacunados. Es un alivio para Martinez, quien recientemente perdió a su primo de COVID-19.

 

Sus padres, sin embargo, siguen viviendo en México. 

 

“Aún no [han sido vacunados]”, dijo. “En México, es mucho más difícil conseguirla.”

 

En México, los trabajadores de salud son los primeros en línea para recibir la vacuna, pero muchos todavía están esperando para recibirla, dijo Carlos Leonardo Magis Rodríguez, profesor de medicina e investigador de salud pública en la Universidad Nacional Autónoma de México. 

 

“El verdadero problema es que no tenemos suficientes vacunas”, dijo.

 

Los envíos lentos de las dosis de las compañías como Pfizer Inc. han demorado el plan de implementación de vacunas en México. Respondiendo al lapso, México ha obtenido primeras dosis de Sputnik V de Rusia y las vacunas de Sinovac de China — ninguna de las cuales están oficialmente autorizadas por el gobierno de los Estados Unidos. El Presidente Joe Biden recientemente rechazó una solicitud del Presidente Mexicano Andrés Manuel López Obrador para compartir la reserva de vacunas de los Estados Unidos, diciendo que su primera prioridad era poner los pinchazos en los brazos de los estadounidenses.

 

Debido al plan de implementación de México que está basado en la edad, Magis Rodríguez predice que los mexicanos de 20 y 30 años no serán elegibles hasta el próximo mes de enero.

 

Esto significa que muchos campesinos con visa se están vacunando en los Estados Unidos un año antes que sus compañeros en México.

Karla Grathler, segunda de la derecha, que lidera el Programa de Salud Campesino en Shawnee Health Service, posa al lado de un grupo de trabajadores migrantes de Oaxaca, México, momentos después de haber recibido su primera dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech el 27 de febrero. Christine Herman/Illinois Newsroom

 

Los argumentos para dar prioridad a los trabajadores agrícolas 

 

Aproximadamente la mitad de los campesinos contratados en los Estados Unidos no tiene la autorización para trabajar, según la Encuesta Nacional de Trabajadores Agrícolas más reciente. Por eso, algunos han cuestionado si se debe dar prioridad hacia ellos para recibir la vacuna.

 

En un documento publicado en enero, la administración de Biden resumió una estrategia de vacunación que intenta asegurar que todos puedan recibir la vacuna una vez que sean elegibles, sin considerar el estado migratorio — una postura que han criticado unos miembros Republicanos del Congreso. 

 

Pero unos expertos de salud pública se han opuesto, diciendo que vacunar a las personas sin considerar el estado migratorio es buena práctica de la salud pública.

 

“Evidentemente por mucho tiempo ha sido un principio de salud pública, que  una infección en cualquier parte afecta la salud de todos”, dijo el Dr. Georges Benjamin, director ejecutivo de la Asociación Americana de Salud Pública, en una entrevista con Kaiser Health News and Politifact. “También es una norma altamente ética asegurar que todos se vacunen y reciban atención para las enfermedades infecciosas.”

 

Como han demostrado los brotes en las granjas y los centros de procesamiento de alimentos de COVID-19 durante el año pasado, los trabajadores agrícolas son una población vulnerable, dijo el Dr. Laszlo Madaras, primer oficial médico de la ONG Migrant Clinician Network. 

 

Los campesinos son la columna vertebral del sistema de alimentos en los Estados Unidos y fueron considerados esenciales al principio de la pandemia, pero muchos viven y trabajan en entornos llenos de gente que los ponen en mayor riesgo de contraer el virus.

 

Por estas razones, dijo él, es importante que se le dé prioridad a los campesinos para la vacuna.

 

“[Son] una fuerza laboral esencial que necesitamos cuidar”, dijo Madaras.

 

Estableciendo la confianza y disipando los mitos

 

Debido a los grandes obstáculos en la asistencia médica que los campesinos enfrentan, Madaras dijo que se requiere mucho trabajo para asegurar que tengan acceso equitativo a las vacunas para la COVID-19.

 

“Es un desafío lograr que los campesinos se pongan en línea — literalmente en la cola — para recibir la vacuna”, dijo.

 

Por eso, las clínicas móviles como la de Cobden son cruciales, dijo. A principios de este año se pusieron en marcha iniciativas similares en algunos condados de California.

 

Lograr que los trabajadores se presenten es un desafío único, dijo Grathler. Dijo que unos vienen sin comprender cómo funciona la vacuna.

 

“Presentamos información sobre las vacunas, cómo funcionan en el cuerpo, qué tipos de vacunas tenemos… y qué deben esperar después de recibir la vacuna para que puedan identificar una fiebre [y] escalofríos”, dijo Grathler.

Karla Grathler, coordinadora del Programa de Salud Campesina, proporcionó información sobre la vacuna de la COVID-19 y otros recursos en español en una clínica móvil de vacunación en Cobden, Ill. el 27 de febrero. Christine Herman/Illinois Newsroom

 

Ella ha establecido relaciones con los terratenientes y cultivadores locales a través de los años, el cual le ha ayudado a formar conexiones con sus trabajadores. Durante las semanas antes del evento, pasó horas llamando a los campesinos del área, respondiendo a sus preguntas sobre la vacuna e inscribiéndolos en la clínica.

 

El día antes de la clínica móvil, Grathler organizó una sesión informativa sobre la vacuna en el huerto donde 22 campesinos acaban de llegar de México. Muchos de ellos habían oído desinformación y teorías de la conspiración en su país de origen.

 

“Por ejemplo que el gobierno está en contra de la gente y está insertando el virus en nuestros cuerpos”, dijo Eleazar Chavez, un trabajador H-2A recién llegado de México.

 

En fin, Grathler dijo que cada uno se inscribió y vino para recibir la vacuna al día siguiente. Esto incluye a un trabajador que dijo al principio que él dejaría pasar la oportunidad porque había oído que la vacuna contiene el virus vivo y que podría hacer daño al cerebro.

 

“[Obtener] los hechos sobre la vacuna de fuentes de confianza ayudó a cambiar su opinión”, dijo Grathler. Les hizo sentir más cómodos al aprender que muchos trabajadores de salud de primera línea ya habían recibido la vacuna.

 

Grathler estima que la gran mayoría de las 248 personas que fueron vacunadas en el evento de la primera clínica móvil fueron hispanohablantes y campesinos del área.

 

Ella planea seguir organizando sesiones informativas y coordinando las clínicas de vacunación para los campesinos recién llegados para todo el año. Y es optimista que la temporada de 2021 será más segura como consecuencia. 

 

Esta historia fue producida por Harvest Public Media y Side Effects Public Media en colaboración con el Midwest Center for Investigative Reporting.

 

Dana y Christine son periodistas con Illinois Newsroom. Sígalas en Twitter: @DanaHCronin y @CTHerman

 

Translation by Leigh Rysko in partnership with America Amplified. If you have any questions or concerns about the translation, please email Jennifer@americaamplified.org.

 

Traducido por Leigh Rysko en colaboración con America Amplified. Si tiene alguna pregunta o inquietud sobre la traducción, favor de comunicarse por correo electrónico con Jennifer@americaamplified.org. 

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Christine Herman

Christine Herman

Christine Herman is a Ph.D. chemist turned audio journalist who covers health for the Illinois Newsroom. Her reporting for Illinois Public Media/WILL has received awards from the Illinois Associated Press Broadcasters Association, the Public Media Journalists Association and has reached both regional and national audiences through WILL's health reporting partnership with Side Effects Public Media, NPR and Kaiser Health News. Christine started at WILL in 2015.

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